La alfarería es uno de los pilares sobre la que se asienta la economía del municipio. Sus orígenes son muy antiguos, ya que tenemos los ingredientes necesarios para su existencia: los barreros de arcilla, al pie del cerro, el agua del arroyo de Santa María, el fuego del horno alimentado por el burrajo de los pinares que nos rodean y las manos del artesano para moldearlos. Referencia de la alfarería en Arrabal de Portillo encontramos en el Catastro del Marques de la Ensenada de 1752 donde hay diez vecinos que pagan utilidad por su oficio de alfarero.


 

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En la actualidad conviven alfarerías artesanales, con aquellas más industrializadas. En este sentido varios son los tipos de cerámica que se dan en Portillo. Por un lado piezas tradicionales de barro rojo característico: cazuelas de asar, jarros para el buen vino, barreños, botijos, etc... Más mecanizada es la fabricación de pequeñas piezas como jarrillos, cazuelas para sopas de ajo, ceniceros... de' las que se hacen grandes cantidades para mesones y restaurantes. Y totalmente industrializada está la fabricación de cazuelas refractarias, tiestos, recipientes para postres, etc


Otro grupo de alfareros se dedican a la cerámica artística, en la que interviene más el espíritu creativo del artesano.


En la actualidad existen 17 alfarerías en la localidad unidas en la Asociación de Alfareros de Portillo.

 

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